Edificio de viviendas. Logroño

INFORMACIÓN

  • Tipología: Edificio de viviendas
  • Ubicación: El Campillo, Logroño, La Rioja (España)
  • Superficie construida: 5.788,79 m2

MEMORIA

El concurso consistía en la redacción de un proyecto de edificación en la parcela 28 del Plan Parcial “El Campillo”, en Logroño. La intención del Promotor era destinar este edificio a viviendas en régimen de alquiler, dato que se tiene tuvo muy en cuenta para el desarrollo de la propuesta y la toma de decisiones durante todo el proceso.

La estrategia del proyecto consistió en ofrecer al cliente un producto innovador y atractivo, con un carácter basado en la reinterpretación de las construcciones existentes, funcionando con el entorno de la ciudad, por una propuesta más vanguardista diferenciada positivamente de la tónica del diseño de edificios de los últimos años..

Es especialmente importante para los proyectistas obtener una imagen edificatoria que se aparte del esquema tópico de una única planta repetida en altura tantas veces como señala la Normativa, y que es tan común en nuestras ciudades. Muy al contrario, se pretende que la diversidad tipológica y funcional que presentan las viviendas se proyecte en la imagen exterior del edificio.

A nivel urbanístico, se parte de la necesidad de liberar espacio en la fachada principal –hacia el Paseo Francisco Sáez Porres– para ganar presencia en la vía pública y contacto con el peatón, más aún cuando se trata de una calle sin tráfico de vehículos. Para ello se elimina la franja de 7 metros de uso privativo que pasa a ser de uso público, dando continuidad a lo previsto por el PGM en la esquina Sureste de la parcela.

A nivel edificatorio, se concibe un diseño que sea aplicable a ambos volúmenes –Torre y Bloque– con el fin de que transmitan una imagen unitaria pese a estar separados, y que consiste en un juego de voladizos y perforaciones, de llenos y vacíos, y de agrupación de plantas a través de las terrazas voladas. La composición de la fachada es el resultado de la superposición de 3 capas o “máscaras”, bien diferenciadas:

  • La primera capa es la propia piel del edificio, que lo envuelve completamente por toda la superficie visible desde la vía pública, formando un prisma de piedra natural de color claro.
  • La segunda capa es una máscara de ventanas alargadas y equidistantes distribuidas por las cuatro fachadas con un ritmo regular, que aporta racionalidad y orden a la imagen del edificio. Para enfatizar la presencia de esta cuadrícula, se incorpora un recerco metálico en dichas ventanas que además constituirá su vierteaguas, jambas y dintel.
  • La tercera y última capa son una serie de grandes perforaciones dispersadas por todo el volumen, que rompen la monotonía de las capas anteriores y que –como ya se ha comentado– se relacionan con la diversidad tipológica de viviendas que aloja el edificio, constituyendo su principal atractivo estético. Dichas perforaciones, que no son sino las terrazas privativas de las viviendas, se enmarcan perimetralmente con elementos volados de hormigón visto, adquiriendo así un mayor protagonismo y visibilidad.

La unidad de proyecto y de criterio compositivo en ambos volúmenes queda de nuevo patente en la fachada principal mediante la ejecución de un cierre de parcela alineado con ellos y con los mismos criterios compositivos descritos anteriormente. En la parte posterior de la parcela, donde ambas piezas no están alineadas, el cerramiento es más liviano y permeable, permitiendo la visión de la zona interior.

Los accesos a ambos portales se tratan con especial cuidado, procurando que destaquen en la imagen general del conjunto. Para ello se idean unos retranqueos similares a las perforaciones indicadas antes como “tercera capa”, y se destacan mediante la colocación de unos soportes singulares de hormigón armado. Este tratamiento y su posición en los extremos de la parcela, hace que estos portales favorezcan esa pretendida imagen de unidad del edificio.

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